miércoles, 4 de marzo de 2026

EdAulablog en Castelló: Una crónica (II)

 Continuamos con la segunda parte de las intervenciones del encuentro EdAulablog que se celebró en Castelló el último día de febrero. Como decíamos en el artículo anterior, tomamos la pausa para café como separación entre ambas entradas.

Tras dicha pausa, María José y Vanesa, miembros del MRP de Castelló explicaron sus actividades más sobresalientes. Evidentemente, apareció la Escuela de Verano, o Escola d'Estiu, santo y seña de los MRP desde hace tanto. Como novedad, celebran la escuela de invierno con mucha participación. También nos hablaron de sus dos grupos de trabajo, Bufanúvols y Tramuntana. La iniciativa Recrea-Cas completa su catálogo de actividades. Es un espacio con talleres los sábados y oferta de materiales para las escuelas, que pueden acudir un día entre semana con el alumnado.

A continuación, María José Prats nos explicó cómo funciona una escuela rural, en Cinctorres, una pequeña población de la comarca de Els Ports, al norte de la provincia. Me gustó mucho la coherencia del proyecto, que ha prescindido de los libros de texto y plantea otros aprendizajes a partir de un proyecto compartido, con talleres multigrado, uso de cajas de aprendizaje. También utilizan estaciones y cada alumno tiene un plan de aprendizaje personalizado. El hecho de que sean unos cuarenta alumnos en total ayuda a poder llevar a cabo esta manera de educar.

Otra iniciativa interesante es combinar evaluación con autoevaluación y la elaboración de un pasaporte del alumnado, un documento útil para que el docente del curso siguiente pueda ponerse al día fácilmente sobre el grupo que le ha tocado, puesto que la rotación de profesorado es la tónica habitual, al estar la población lejos de la costa y de los grandes núcleos urbanos. Me pareció una propuesta valiente para la escuela rural.

Después fue el turno de Pedro Cifuentes, muy conocido profesor de Ciencias Sociales y autor de cómics, que nos habló del sentido de la maravilla, esa chispa que surge en el aula y que engancha al alumnado, aunque no siempre. Como docente de Historia del Arte, se quejó, con razón, del abandono de la asignatura, relegada a una optativa en Bachillerato. También recordó que la educación no puede ser cortoplacista, sino que es un trabajo de fondo.

Reivindicó, como decimos, la búsqueda del thauma, del asombro, de la maravilla, que encontramos ya en las pinturas del Paleolítico o en la tragedia griega. Aprendemos con ficciones, recordó. El aprendizaje significativo tiene su parte de episteme, de conocimiento, pero también de doxa, para llegar a ser creativo a través de las emociones. Pedro dejó unas pinceladas bien interesantes, como podéis comprobar.

Aún quedaban dos ponencias más. María José Pareja, que nos habló del uso de la literatura infantil y juvenil (LIJ) como herramienta didáctica a partir de su propia experiencia como autora de libros para adolescentes. Nos mostró interesantes ejemplos de trabajo de los clásicos en el aula. Si os apetece indagar un poco más en su estupenda obra, podéis consultar la web mariajosepareja.es, donde encontraréis muchos recursos.

Por último, Diana Montserrat nos recordó que los docentes también tenemos que cuidar nuestra educación emocional, planteando caminos hacia el autoconocimiento. Muchas veces nos preocupamos de lo emocional en nuestro alumnado, pero obviamos la pregunta que Diana nos hizo: ¿Qué necesitamos los profesionales de la educación? En varias de sus obras intenta dar respuesta a esta pregunta.

Como veis, un abanico de propuestas y de realidades que muestran que EdAulablog está atento a lo que ocurre en las aulas y que, como decían en una provincia vecina, Castelló existe.



domingo, 1 de marzo de 2026

EdAulablog en Castelló: Una crónica en dos partes

El sábado 28 de febrero se ha celebrado en Castelló la jornada EdAulablog, un evento complementario a las jornadas de verano de Aulablog, que en 2025 fueron en Moraleja, a las que tuve la suerte de acudir. 

En esta ocasión, el equipo organizador ha confeccionado un programa variado y muy interesante, a base de trabajo, tesón e interés. La verdad es que pocas veces he encontrado un nivel sostenido en las ponencias, bien planteadas y, atención, ajustadas al tiempo previsto. Como hemos hecho anteriormente en el blog, intentaré dar unas pinceladas de lo más relevante. Cabe resaltar que todos los ponentes son de la zona, lo que indica que en este rincón del País Valenciano se trabaja mucho y bien en educación.

Abrió plaza Toni Solano, quien compartió su visión de la escuela como lugar seguro. Usando una metáfora de ámbito local, fácilmente entendible, planteó que la educación es un paso que desemboca en distintas salidas, y que ha de proporcionar seguridad, sobre todo a quienes no la tienen. El Parque Ribalta es un espacio central en la capital castellonense, lugar de tránsito, como la escuela. No puede convertirse en un laberinto para el alumnado, que necesita ser acompañado, porque no es fácil transitar.

También se refirió a los problemas de la educación y a cierta visión catastrofista, pero en realidad los problemas de la escuela son los mismo que los de la sociedad. Resaltó la distancia que todavía separa a las familias de la escuela. Un buen comienzo, sin duda.

Siguió Ana Pitarch, docente de primaria, quien nos habló de metacognición para crecer. Ciertamente, la autoevaluación y la metacognición son imprescindibles, de hecho, las practicamos cotidianamente, o deberíamos. En educación, ha de estar presente no solo al final, sino durante todo el proceso. Me interesó especialmente cómo tratar el error, aprovechándolo como un elemento más del aprendizaje, analizando qué ha fallado para consolidar la buena práctica. Me gustó la definición que dio de metacognición: hacer visible lo invisible, y para ello hay que rascar, como podéis ver en la imagen que acompaña este artículo. También usó la expresión "menos es más", buscando la profundidad en los aprendizajes, tantas veces planteados superficialmente por falta de tiempo. Me vi identificado con muchas afirmaciones que hizo la ponente.

Cambio de registro para la siguiente ponencia. Rosario Raro, escritora, se preguntaba cómo se lee a mediados de la década de los años veinte de este siglo. Empezó desmintiendo, con datos, que la juventud española no lee; sí que lo hace.

A continuación, tocó algunos temas sobre cómo se lee. Abordó el tema de la productividad en la lectura, leer cuánto más mejor, independientemente de la calidad, de los títulos elegidos, sin importar demasiado qué se lee. Hemos visto esta tendencia en redes sociales, que albergan una competición a ver quién ha leído más en un año, en una ludificación de la lectura (en un sentido competitivo, insisto) que me recuerda al estajanovismo soviético más que a una práctica placentera. Contó una pequeña historia de Woody Allen sobre lectura rápida en su libro Cuentos sin pluma. Se apuntó a un curso de esa habilidad y leyó Guerra y paz en unos minutos. "Creo que iba de Rusia", fue su conclusión.


También se refirió al síndrome del escáner, que yo desconocía. Se trata de leer una página impresa como si fuera una lectura online, en forma de F: leer el titular y hacer deambular la vista por el centro de la página. Evidentemente, no se tiene la misma intención lectora; lo online está sujeto a la rapidez, a lo que la autora llama el scroll infinito. Esta práctica influye en la lectura en papel, puesto que resulta más excitante a corto plazo y puede relegarla. Es lo que denominó la trampa de la dopamina, frente a la recompensa diferida de la lectura de libros. Está bien expresado en la imagen adjunta.

La solución que propone la ponente es recuperar la soberanía cognitiva, es decir, estar a lo que estás (manera española de designar el mindfulness). Es cierto que, a más tiempo en redes, menor capacidad de concentración en la lectura larga, en papel. Creo que todos los que practicamos ambos entretenimientos podemos confirmar este hecho. Estamos a tiempo de revertirlo.

Tras esta intervención, hubo una pausa. Y nosotros también la hacemos, para no cansar al abnegado lector. En un segundo artículo recogeremos la parte final de la jornada. Por poner un pero, habría estado bien poder preguntar a los ponentes, haber tenido unos minutos de debate. Pero eso no empaña el buen hacer de la organización.

Sin embargo, Rosario afirmó, con datos, que la juventud española es lectora, contra lo que se puede pensar y se afirma con facilidad.


miércoles, 25 de febrero de 2026

El 8 de marzo en las escuelas: Más allá del morado.

Dentro de unos días se celebrará el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que últimamente se denomina 8M. En el blog no hemos dedicado ningún artículo específico a la fecha que también se conmemora en los centros educativos, y creo que ya es hora de hacerlo.

Hemos hablado, en general, de las celebraciones escolares, del peligro de folklorización de las causas, de su inanidad al quedarse en un espacio simbólico repetitivo, hecho para salir del paso, sin más. Es lo que ocurre con la paloma picassiana del 30 de enero, con el color morado el 8M, con el azul del día TEA... Recuerdo a José María Toro, maestro y conferenciante, quien, en plan jocoso, decía que soñó con Picasso y en conversación con él, reconoció que si hubiera sabido el destino de su paloma... no la habría pintado.

En mi centro nos han pedido, como es lógico, ideas para celebrar el 8M. Yo he propuesto un eslogan: Más allá del morado. Ponernos una camiseta, una gorra, un vestido de ese color es el distintivo de ese día. Por cierto, ¿sabemos el origen del morado como símbolo feminista? Yo lo desconozco, la verdad, como tantos desconocen por qué el 30 de enero es el día escolar de la paz. ¿Sabemos por qué el 25N se pintan mariposas? ¿Seguimos haciendo cosas sin sentido en la escuela? 

La respuesta, me temo, es afirmativa. La celebración del día de la mujer no puede quedarse en un color, en una canción, en un dibujo. Lo lógico sería que la igualdad entre sexos formara parte del currículum real, del que se trabaja en los centros, más allá de las disposiciones oficiales. Y que se llevara a cabo durante el curso. En ese caso, la celebración vendría a ser un paso más, una muestra de lo hecho. Lamento repetirme, puesto que este argumento se puede aplicar a los otros "días de" ya comentados. 

Trabajo sobre la igualdad real a partir de
la declaración de DDHH, alumno 6EP

¿Qué se puede hacer cada día? Detectar conductas machistas en nuestro alumnado, lo primero. Facilitar la igualdad real con medidas efectivas, con registros de lo que ocurre en el aula. ¿Quién lleva la voz cantante? ¿Dónde están los conflictos, por qué se producen? ¿Están las chicas arrinconadas en el patio o se comparte el espacio con normalidad? A partir de quinto de primaria, ¿hay comentarios inadecuados o sexualizados? Digo quinto por no decir edades más tempranas, que los móviles siguen destruyendo la infancia sin que pase nada.

Si esas prácticas ya se hacen, se va en buen camino, sin duda. También se pueden plantear otras cuestiones: ¿Por qué cobran más los hombres que las mujeres a igual trabajo? ¿Cómo trata la publicidad a hombres y mujeres? ¿Qué situaciones de desigualdad grave hay en el mundo? Podríamos seguir, pero creo que con esas ya da para mucho.

Y cuándo hacer eso, diréis algunos docentes. En el espacio de tutoría, por ejemplo, que es un tiempo precioso que, en ocasiones, no se sabe bien cómo llenar. Y en las demás áreas, también. La transversalidad no es una manera de evaporar los contenidos, sino de hacerlos llegar con naturalidad. Si en vez de la lectura narrativa que propone indefectiblemente el libro de texto a inicio de la unidad, se busca una breve biografía de Malala y su lucha por la escolaridad en Afganistán, se conoce su vida y se practica el género literario de la biografía, dos por el precio de uno. Lo mismo puede hacerse con datos sencillos de estadística para hablar de salarios, de presencia femenina en puestos decisivos, y tantas cosas más. 

Se trata de hacer transversal la propuesta, y para ello se aprovecha la tarea diaria, sin necesidad de "adoctrinamiento" ni de perder muchas clases de la asignatura que sea. A veces, eso suele ser contraproducente, al menos en mi experiencia. Trabajar con óptica de igualdad es sencillo. También podemos proponer experiencias enriquecedoras. Hace ya unos cuantos años, cuando era tutor de sexto de primaria, invité a algunas conocidas que daban clase en la universidad de Castelló, la Jaume I, para que tuvieran un diálogo con mi clase. Creo que funcionó muy bien, puesto que eran referentes que iban a encontrarse con ellos y ellas y a compartir qué era eso de la universidad, de dar clase allí, de investigar...

En fin, no quiero ser exhaustivo. Termino reivindicando el eslogan que he aportado en mi centro: El 8 M, más allá del color morado.

viernes, 13 de febrero de 2026

Envejecer en la escuela

 Retomamos la actividad en el blog tras un enero bastante cansado para mí, reincorporado por fin a mi trabajo tras un primer trimestre de baja. Este curso soy especialista de inglés y mi horario de clase directa es bastante exigente, y requiere una adaptación porque la tutoría de primaria es una realidad bastante distinta. Además, mi edad no es la más idónea para cambios de esta índole, pero es un factor que no se ha tenido en cuenta a la hora de encargarme esta tarea.

Quería hablar de esa situación que estoy atravesando a nivel profesional y vital; no del cambio de tarea, sino de envejecer en la escuela. Ese momento que parece que no ha de llegarnos nunca, que vemos en otros compañeros que se jubilan, o que se acercan a la jubilación, y que no pensaba que un día sería yo. Ni lo pensaba ni lo deseaba, la verdad, aunque ambos verbos comienzan a conjugarse en mi mente. 


Siempre me ha gustado mi trabajo, estar en la escuela, quedarme tras las clases a terminar cosas, no tener prisa por salir. De hecho, he congeniado con las limpiadoras de los centros donde he trabajado, porque compartíamos espacio tras las clases, con las aulas vacías y yo en mi mesa haciendo cosas mientras ellas ordenaban y limpiaban. Por cierto, qué poco se reconoce, en general, su tarea y cuán importante es. Este disfrute de la docencia me llevó a descartar optar a inspección, que podría haber intentado en serio. La dirección, para mí, fue un complemento a la docencia.



Obviamente, también he disfrutado de la compañía del alumnado, de las cosas de niños, de sus demandas y agradecimientos. No se puede ser maestro de primaria sin que te guste la infancia, sin que la entiendas. En eso, creo que he cumplido.

Como decía, va pasando el tiempo y llega un día en que eres el mayor en el claustro, el que ha de formar parte de la mesa electoral en las votaciones al consejo escolar, por ejemplo. Si, además, se cambia de centro, puede pasar que haya pocos compañeros de edades parecidas, con lo que a veces uno se siente fuera de lugar o, al menos, no tan cómodo como con docentes de su generación. En mi caso, cambié de centro dos veces a partir de 2020, cuando dejé la dirección con cincuenta y dos años. Las experiencias han sido diversas, sin duda, pero me he sentido más acompañado cuando las personas que trabajan conmigo son de edades similares. En caso contrario, se puede llegar a un sentimiento parecido a la soledad en el claustro, por la divergencia en las visiones personales y en la etapa de la docencia en que se está. Además, se puede contar con su asesoramiento en cuestiones que se repiten en la escuela. No darle siempre la razón, pero sí consultarle.

En ese sentido, conviene conocer las etapas de la vida docente que propuso Michael Huberman en 1990. Este autor estableció cinco momentos vitales y profesionales, que parecen bastante sensatos. En mi caso, estoy preparándome para la jubilación. Digo que son sensatos, aunque podamos discrepar en algún aspecto. 

Por ejemplo, no creo que hacerse mayor lleve a ser más conservador en educación. Hay jóvenes muy proclives a "lo de siempre" y hay veteranos con ganas de innovar (perdón por la palabra, pero creo que se entiende el concepto). En mi caso, siempre intento ajustar mi práctica a lo que requiere mi alumnado. En ese proceso hay cambios, evidentemente. Esperar lo contrario, que mi alumnado se adapte a mí, se antoja más complicado, aunque siempre hay una negociación implícita en ese ajuste. Más que la edad, es la perspectiva con que se analiza la educación, aquello a lo que se da más importancia. Por ejemplo, en mis aulas siempre ha tenido preponderancia la biblioteca; en cambio, otros docentes más jóvenes no la consideran igual de importante. Con un poco de reflexión, se afianzan prácticas que funcionan y se desechan otras. Creo que es razonable actuar así.

Con la edad, se vuelve uno más pausado, entiendo. No se tienen las fuerzas de los treinta y tantos, cuando nada parece imposible, y se han de dosificar con sabiduría. No se puede acudir a todo ni de la misma manera. 

Entiendo perfectamente a las compañeras de infantil que, en los últimos años de docencia, pasan a primaria porque físicamente están cansadas, porque no pueden seguir el ritmo de los tres, cuatro, cinco años.

Pero seguimos teniendo prioridades que no se abandonan. Por ejemplo, en los últimos años he presentado alumnado a concursos provinciales de dibujo, y en dos ocasiones han ganado. Muchas veces, es un esfuerzo solitario. Mi edad no es impedimento para interesarme por estas cuestiones. 

Por último, creo que hay un consenso -antes lo había- en cuidar a los profes que se acercaban a la jubilación. No dejarles pasar todo, en absoluto; pero sí tratarles con deferencia a la hora de elegir tutoría, o liberarles de tareas más pesadas, como sustituir o coordinar. No siempre se cumple, pero eso da satisfacción al docente mayor y confianza al claustro, en el sentido que ellos también han de pasar por ahí inexorablemente. 


EdAulablog en Castelló: Una crónica (II)

  Continuamos con la segunda parte de las intervenciones del encuentro EdAulablog que se celebró en Castelló el último día de febrero. Como ...