Con cierto retraso respecto a su salida, he leído Aula o jaula, de Toni Solano. Aprovechando la jornada de Edaulablog, reseñada en este mismo blog, adquirí el ejemplar firmado por su autor.
He dudado un poco sobre si escribir esta reseña, ya que Toni es amigo de hace tiempo, de la época de Novadors, en la que él fue parte importante. Después, coincidimos en el curso para la habilitación en dirección de centros, hace diez años, y hemos charlado mucho por Twitter-X. También hemos compartido críticas a nuestra manera de ver la educación, aunque en esto se ha llevado Toni la peor parte, al tener más repercusión en redes. Otro punto en común, que no sé si hemos comentado ambos, es que los dos tenemos experiencia en trabajar en oficios no relacionados con la educación, y ese hecho nos ha servido para bien.
Este dilema también me pasó con Un viaje por las letras, de Pedro Cifuentes, y creo que se solucionó satisfactoriamente: escribir un texto elogioso por amistad con el autor no aporta nada valioso, a mi entender. En cambio, una reseña centrándose en la obra, sí merece la pena ser leída.
El libro de Toni es un viaje divulgativo sobre el sistema educativo español. Es un libro que puede leer el público en general, ya que explica con claridad cómo funciona la Escuela (él la escribe con mayúscula en su obra) al tiempo que utiliza un enfoque irónico marca de la casa (los que hemos compartido mesa con él podemos dar fe). Este viaje utiliza personajes de la mitología griega para ir avanzando: Apolo, Prometeo, Hércules, Aracne, Ulises... hasta llegar a Sísifo, con cuya tarea tanto podemos identificarnos los docentes, como también escribimos por aquí hace unos años.
En su camino por la Escuela, revisa temas como el acceso a la profesión, la formación inicial del profesorado, el funcionamiento real de los centros, las TIC y su complicada implantación en la educación formal... Su perspectiva de docente y director nos sitúa en la realidad sin dramatismos, con ese punto de lejanía que da la ironía. Se nota la madurez en la docencia -otro rasgo que compartimos, pues tenemos la misma edad aunque él parece insultantemente más joven que yo- que apacigua la mirada sin caer en el desánimo.
Me parece acertado el diagnóstico sobre las redes sociales en educación, la evolución negativa de aquella ilusión que supuso la Escuela 2.0 y que ha acabado en mucho ruido, mercantilización y desunión virtual, más acentuada que en los claustros, donde finalmente se convive.
Toni retrata el ambiente de un instituto de secundaria con mucha exactitud, y también echa un vistazo a los que trabajamos en las etapas primeras, infantil y primaria, que conoce bien. Tampoco falta un breve repaso a la continua reforma educativa, un carrusel desde 1990 y la LOGSE. Todo ello conforma un texto ameno, con pocas referencias bibliográficas pero con mucha experiencia razonada, que es la única que gana valor con el tiempo y nos ayuda a seguir adelante con esperanza, malgré tout. Por poner un pero, tal vez el título no acaba de expresar la esencia del libro, pero ese siempre es un asunto complejo, la elección del título, y no siempre depende del autor.
El libro incluye un glosario irreverente de términos al final, ordenado alfabéticamente, que en algún caso me ha llevado a la carcajada. Toni deja ver aquí toda su capacidad para mirar irónicamente nuestra institución, nuestras manías docentes, sin dejar de tocar aspectos relevantes como el sesgo del superviviente o la teoría de las ventanas rotas, que yo desconocía.
En resumen, una obra amena, bien escrita y recomendable para quien quiera conocer la educación actual.
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