domingo, 21 de junio de 2026

Por qué he dejado X-Twitter

Nunca pensé que llegaría a escribir este artículo, la verdad. Desde 2010 he estado en Twitter, que hace un tiempo se convirtió en X por la desgraciada adquisición de Elon Musk de la plataforma. De hecho, mi blog, este que lees, amable lector, es de 2012, y la interacción entre la red social y el blog ha sido una constante.

Hasta hace unos meses. Notaba cómo mis posts (ahora se llaman así) en los que daba difusión a mi trabajo en el blog pasaban casi desapercibidos. De hecho, no aumentaban significativamente las visitas. Digamos que no había repercusión. Por tanto, uno de los motivos que me han mantenido en X ya no estaba. No se debía, a mi entender, a la temática del artículo, sino a una tendencia propia de X que ignora mi contenido. Con casi ocho mil seguidores, la repercusión de lo que escribo es minúscula. Cansado de ver esto, va ganando terreno la desilusión y la desidia. Se empieza a entrar menos, a publicar más ocasionalmente, hasta que llega la pregunta: ¿Vale la pena seguir?

Ya habíamos dejado claro que Twitter-X no era un ámbito adecuado para el debate pedagógico, muy polarizado y sesgado, poco dado a los matices y a una visión holística, lejos de la dinámica de buenos y malos. En ese debate ya no entraba casi nunca, sabedor de que me caerían descalificaciones gratuitas y juicios de valor sobre mi trabajo, que tanta gente pondera sin conocimiento. Otro motivo para replantearse seguir.

Como me gusta interactuar, me puse a hablar de otras cosas que también me interesan: medios de comunicación, libros y lecturas, fútbol... Llega un momento en que no se sabe bien por qué se está ni para qué. Además, y no es un tema menor, estar conectado quita tiempo para otras tareas u ocupaciones de mayor valor añadido. Tengo comprobado que a más tiempo en redes, menor dedicación a la lectura y, lo que es más grave, la capacidad de concentración y de tiempo de lectura se ve afectada para mal, ya que cuesta más esfuerzo mantener la atención sin interacciones que son adictivas.

Con todo lo anterior, había que tomar una decisión desde la responsabilidad personal: aprovechar el tiempo o seguir por seguir, a ver si la tendencia cambiaba y recuperaba sensaciones. Pero no ha sido así. A la vez, el blog está marcando unos números increíbles de difusión, con cifras que no había visto antes. Sobre todo, de fuera de España: Estados Unidos en el primer lugar. Estoy sorprendido, aunque a efectos prácticos no hay ninguna mejoría, pues no gano un euro con el blog, ni nunca lo he pretendido. Ha sido y es un entretenimiento que me ha servido para reflexionar y ofrecer esta reflexión al conjunto de la comunidad educativa y a quien esté interesado en la educación.

No es un drama, ni tendrá conmoción en la fuerza, por usar un término friki. Simplemente, ya no reconozco la red que tanto me ayudó y de la que tanto disfruté. Supongo que Musk tendrá mucho que ver en esta deriva infame. Conmigo que no cuenten, eso es todo.


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