Hoy, 8 de septiembre, se han conocido los resultados de la última prueba PISA en matemáticas, ciencias y lectura, correspondiente a 2025. Más adelante se publicarán los datos respecto al aprendizaje de lengua extranjera (inglés) y sobre el desempeño digital. Esta edición ha sido más completa, como vemos.
Conviene no quedarse en los titulares de prensa en este tema. El Ministerio de Educación, a través del INEE, ha subido un informe de más de cuatrocientas páginas que repasa exhaustivamente las pruebas y sus resultados y que tenéis enlazado en este artículo.
De todas maneras, creo que la prensa ha reflejado bien la tendencia que muestran los datos. España sigue bajando con respecto a ediciones anteriores, y se sitúa por debajo de las medias de OCDE y UE. Preocupante, y mucho, perder 23 puntos en comprensión lectora desde la edición anterior. Si lo miramos desde 2015, son 45 puntos menos. Casi dos cursos de diferencia. Esto es demoledor, no veo otro adjetivo. En matemáticas, se pierden 16 puntos desde 2022, y 29 desde 2015. En ciencias los resultados se acercan más a las medias anteriormente mencionadas, aunque siguen por debajo. Por cierto, mi comunidad autónoma está a la cola de España. .jpg)
Biblioteca de mi aula de quinto EP
No se puede seguir así. Más allá de reconocer o no el valor de PISA, cuestión que entiendo superada, la tendencia a la baja de nuestro sistema educativo debe analizarse con seriedad. No tengo demasiadas esperanzas en ese sentido. Porque, probablemente, tras el chaparrón informativo de estos días, se volverá a la rutina educativa. Es difícil esconder el desastre o camuflarlo entre la bajada generalizada a nivel internacional, aunque seguramente lo intentarán las autoridades gubernamentales.
En este sentido, si los resultados hubieran sido otros, más positivos, supongo que el gobierno se pondría la medalla y otorgaría la responsabilidad a la reforma LOMLOE, esa reforma exprés que no funciona más allá de la nomenclatura, que es confusa y que, una vez más, se nos da a los docentes como la fórmula milagrosa, la verdad revelada. Ahora que PISA nos saca los colores, la reforma no tiene incidencia en los datos.
Es conveniente seguir la aplicación de una reforma, más allá de publicar el texto en el BOE. Creo que hay coincidencia en que esta reforma se ha puesto en marcha de manera muy mejorable, por decirlo suave. El enfoque competencial casa mal con los libros de texto, que siguen siendo predominantes. La programación por competencias es un sudoku bastante ineficaz, por no hablar de los criterios de evaluación, muchos de ellos surrealistas. Este desconcierto docente no sale gratis.
Es cierto que la vertiginosa evolución tecnológica nos descoloca; la escuela no puede seguir ese ritmo. La pantallización permanente, la brevedad de los mensajes en Tik-tok, cada vez más cortos, segmentan la atención y dificultan la concentración. Frente a eso, la escuela puede ser alternativa o cómplice. Lo que ocurre en la escuela es importante, esa es mi batalla desde siempre. Tal vez esta vorágine de la tecnología se lleve por delante la educación formal como la entendemos. Pero creo que no podemos rendirnos sin más, aceptando lo que ocurre como inevitable.
Lo último que necesita nuestro sistema es el vaivén legislativo, el cambio de manuales de texto, cada vez más escuálidos, y las ocurrencias en forma de planes. El edificio está en un estado deplorable y la solución es pintar las paredes.
En este blog hemos escrito sobre la educación como teatro de confrontación ideológica. Desde la LOGSE, que considero una buena ley -pero de aplicación complicada, eso también- no ha habido paz educativa. Y la situación necesita estabilidad. Una reforma tarda veinte años en obtener frutos. Es decir, que ninguna reforma española ha tenido tiempo para fructificar.
La educación es un asunto serio, un tema de estado. No nos merecemos esta birria de gestión partidista, esta falta de consenso y el cortoplacismo táctico. Es agotador. ¿Se pondrá remedio? Nos jugamos mucho, nos jugamos todo. No hay soluciones mágicas, pero seguir así, desde luego, no lo es.

